Hierofanías de Fernando Maselli (Buenos Aires, 1978) es el proyecto ganador de la beca de ayuda a la producción artística concedida por La Fundación y patrocinada por Estudio Yagüe dentro de los Talleres de Invierno 2011. Enhorabuena a Fernando y gracias a todos los demás participantes por compartir con nosotros sus proyectos.
Con el patrocinio de:

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El Jurado, formado por Leyre Bozal, conservadora de colecciones de la FUNDACION MAPFRE, Blanca Berlín, de BLANCA BERLIN GALERIA, y Pablo Alemán, de LA FUNDACION GESTION CULTURAL, ha valorado la calidad y belleza del trabajo fotográfico de Maselli, así como el interés de un discurso profundo y bien planteado que refuerza el poder evocador de sus imágenes y la completud del proyecto.

Hierofanías se aproxima al trabajo del filósofo rumano Mircea Eliade, que acuñó este término para referirse a la toma de conciencia de la existencia de lo sagrado en lo cotidiano y cercano, en una montaña, un bosque, un río. Para ello Maselli recopila paisajes vinculados por la tradición a lo sagrado y lo mágico, sugiriendo al espectador una serie de preguntas: ¿Realmente hay algo sobrenatural en estos parajes? ¿Se impregna la naturaleza de ese algo? ¿Inspira la naturaleza en el hombre un sentimiento religioso?

Maselli, que trabaja con cámara de gran formato, realiza tomas de una nitidez casi científica buscando la máxima neutralidad y objetividad posibles, dejando que sea el propio espectador el que, salvando esa “apariencia física” representada, se introduzca o no -el autor dice no querer forzarlo- en esa otra dimensión sagrada que la naturaleza esconde a la vez que sugiere.

Aunque a priori Maselli no toma partido, a mi juicio tampoco elude la difícil tarea de explorar la posibilidad de esa otra dimensión, retratando lo inconmensurable, lo invisible, no con la actitud fundamentalista de un creyente o un parapsicólogo, sino con el deseo de compartir con el espectador la emoción que como en el arte hay en el hecho de “interrumpir” la manera habitual de ver las cosas para verlas de un modo nuevo.

En cualquier caso, el simple hecho de que elija un tema como la existencia o no de lo sagrado, que está sospechosamente ausente en los discursos artísticos contemporáneos occidentales, parece ya de por sí un posicionamiento, pues de alguna forma reconoce que la pregunta sobre la existencia de “algo más” no está ni mucho menos resuelta ni superada.

Nietzsche, que decretó la muerte de Dios hace tiempo, tenía algo que decir al respecto:

Y cuánta ingenuidad, cuánta respetable, infantil, ilimitadamente torpe ingenuidad hay en la creencia que el docto tiene de su superioridad, en la buena conciencia de su tolerancia, en la candorosa y simplista seguridad con que su instinto trata al hombre religioso como un tipo inferior menos valioso, más allá del cual, lejos del cual, por encima del cual él ha crecido, él, el pequeño y presuntuoso enano y hombre de la plebe, el diligente y ágil trabajador intelectual y manual de las “ideas”, de las “ideas modernas”

F. Nietzsche, de “El ser religioso”, Más allá del bien y de mal.

Y aunque esto probablemente sea debate para otro momento y otro lugar, no dejaré pasar la ocasión para reconocer la valiente e interesante propuesta de Maselli.

Pablo Alemán
La Fundación

Ayer acabaron los Talleres de Invierno. Han sido días intensos de creatividad, reflexión y sobre todo, encuentro. Encuentro con nosotros mismos y con nuestra búsqueda personal como artistas. Encuentro con la búsqueda de otros que desde ahora son además nuestros amigos en esta búsqueda.

Hemos visto nevar mientras hablábamos de fotografía y creatividad al calor de la chimenea; hemos paseado por solitarios y silenciosos bosques vigilados de lejos por la mirada curiosa de los corzos; hemos vivido días muy emocionantes envueltos en un paisaje misterioso que nos recordaba el misterio en nuestro propio interior.

Desde La Fundación os damos las gracias a todos y cada uno de los que habéis hecho posible el éxito de esta primera edición: a Javier Vallhonrat y Oscar Molina por su increíble generosidad; a Concha por su discreta y agradable presencia; a todos los alumnos por su buena disposición para recibir y dar lo mejor de sí; a Gemma por cocinar para nosotros; a Nacho de Peñas Blancas por su confianza y apoyo al proyecto; a Adriana por ayudarme a coordinar estos talleres; a Peguerinos por acogernos en sus bosques que como diría nuestro querido Oscar, todavía resuenan en nuestro interior.

Como recuerdo de estos días os dejo unas fotografías y una última consigna para no olvidar: démonos tiempo, démonos permiso.

Hasta pronto,

Pablo Alemán
La Fundación

El ganador de la beca de La Fundación para la matrícula del Taller de Invierno 2011 de Javier Vallhonrat ha sido Javier Celán, de Plasencia, Cáceres.

El Jurado ha tenido una difícil tarea para designar un ganador porque el conjunto de los porfolios presentados era realmente de altísimo nivel, algo que podrán comprobar los asistentes al taller al conocer a sus compañeros y con la próxima publicación en este blog de algunos de esos porfolios.

Lo cierto es que, al final, había que elegir un ganador y después de muchas dudas y no menos debate, el Jurado ha optado por la propuesta de Javier porque además de original, resultó a los ojos de todos “misteriosa, poética y muy sugerente”.

En “Días que no viví” Javier nos propone un “diario de una vida imaginada” y con la minuciosidad de un arqueólogo va recogiendo y re-velando fragmentos fotográficos de un pasado que no parece que le sea tan ajeno como el título de su trabajo parece sugerir.

Y es que hay algo muy ambivalente, casi escurridizo (como dijo un miembro del Jurado) en la obra de Javier y en el protagonista (¿pez en la noche?) de este diario. Se muestra sin mostrarse del todo. Esta y no está. Es y no es. Como los recuerdos. Como la fotografía.

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